¿Te has imaginado cómo sería correr en una carrera sin poder ver la meta? ¿O realizar un ejercicio de precisión en el gimnasio sin saber exactamente dónde estás? Para las personas con discapacidad visual, el deporte siempre ha estado acompañado de un desafío adicional: necesitan a alguien que les guíe. Alguien que les indique dónde está el cono, hacia dónde girar, cuándo detenerse.
Pero, ¿y si ese guía pudiera ser un dispositivo pequeño, inteligente y autónomo? Eso es exactamente lo que han creado dos jóvenes ingenieros argentinos. Se llama SONO, y está revolucionando la iphone-y-ipad/">forma en que las personas ciegas entrenan y compiten. No es ciencia ficción; es una tesis de grado que se ha convertido en una herramienta real, probada por atletas de alto rendimiento.
El problema: entrenar sin referencias visuales
En cualquier entrenamiento deportivo convencional, los conos, las líneas y las marcas en el suelo son parte del paisaje. Sirven para delimitar recorridos, marcar objetivos y organizar ejercicios. Pero para una persona con discapacidad visual, esas referencias no existen. En su lugar, los entrenadores, asistentes o colaboradores deben ubicarse en distintos puntos del campo y emitir sonidos (aplausos, voces, golpeteos de palos) para orientar a los deportistas.
Este sistema funciona, pero tiene un problema de base: depende completamente de otras personas. Esto limita la autonomía de los atletas, condiciona la continuidad de los entrenamientos y añade una carga extra a los entrenadores, que deben ocuparse simultáneamente de la orientación espacial y de los aspectos técnicos de la actividad. Además, hay una escasez de entrenadores especializados en deportes adaptados.
La solución: un “cono sonoro” inteligente
Frente a esta problemática, Agustina Zavala y Agustín Pérez, dos estudiantes de Ingeniería Biomédica de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC), decidieron hacer algo al respecto. Como parte de su tesis de grado, y con la colaboración del equipo Las Murciélagas (la selección argentina femenina de fútbol para ciegas, bicampeonas del mundo), desarrollaron SONO.
Se trata de un dispositivo portátil, con baterías recargables y con forma de pequeño robot, que emite sonidos inteligentes para guiar a los deportistas durante el entrenamiento. “Nosotros pensamos en diseñar Sono para resolver tres necesidades básicas: que los entrenadores realicen sonidos para guiar a los deportistas, la falta de entrenadores especializados y la imposibilidad de que los deportistas entrenen de manera autónoma”, explicó Agustín Pérez en una entrevista.
La idea es sencilla pero poderosa: reemplazar los “conos visuales” por “conos sonoros”. El dispositivo funciona como una referencia auditiva dinámica, equivalente a los conos utilizados en deportes convencionales, pero adaptado a las capacidades de ecolocalización de los usuarios. Los entrenadores pueden colocarlo en diferentes puntos del campo de juego, y el dispositivo emite señales sonoras que permiten al deportista ubicarse espacialmente de manera autónoma.
¿Cómo funciona exactamente?
SONO no es un simple altavoz. Tiene electrónica integrada y sensores de proximidad (similares a los de los sensores de estacionamiento de los autos) que detectan la distancia entre el deportista y el dispositivo. Dependiendo de la cercanía, el sonido que emite cambia, permitiendo al atleta saber si se está acercando o alejando del objetivo.
Los creadores diseñaron el dispositivo con dos premisas clave:
- No interferir con la pelota: En el fútbol para ciegos, la pelota tiene cascabeles en su interior, y los jugadores se guían por su sonido. SONO está diseñado para no interferir con esa percepción, permitiendo que el deportista se concentre tanto en el sonido del dispositivo como en el de la pelota.
- Complementar, no sustituir, la voz del entrenador: La voz del entrenador y de las compañeras es fundamental, ya que es lo que se usa en los partidos oficiales, donde solo se permite el uso de voces y el golpeteo de palos. SONO está pensado como una herramienta de entrenamiento que libera al entrenador de la tarea de orientación espacial, permitiéndole concentrarse en los aspectos técnicos y tácticos.
Un éxito con sello cordobés
El proyecto ha recibido el respaldo de la Universidad Nacional de Córdoba y participa en el programa UNC Incuba, que busca impulsar su desarrollo y producción a mayor escala. También obtuvo el tercer premio en el concurso nacional Emprende U, entre 400 proyectos.
Los creadores han destacado que la colaboración con Las Murciélagas fue fundamental para el desarrollo del dispositivo, ya que permitió ajustar el sistema a las necesidades reales de los deportistas mediante metodologías de diseño centrado en el usuario. “Es impresionante ver cómo las chicas agudizan la audición y logran una percepción increíble del entorno”, comentó Agustina Zavala.
Más allá del fútbol: un futuro con muchos sonidos
Aunque nació para el fútbol, el equipo de SONO ya está pensando en grande. Su objetivo es que el dispositivo no se quede solo en el ámbito deportivo de alto rendimiento, sino que pueda ser utilizado en escuelas de iniciación deportiva, en rehabilitación de personas con discapacidad visual reciente y en la enseñanza de la movilidad en general. La idea es ir agregándole múltiples funciones y posibilidades para su uso, adaptándolo a distintos deportes y entornos.
Conclusión: el deporte se vuelve más inclusivo
SONO es mucho más que un dispositivo tecnológico. Es un ejemplo perfecto de cómo la innovación, cuando se combina con empatía y un profundo conocimiento de las necesidades reales de las personas, puede derribar barreras y abrir nuevas oportunidades. No se trata de reemplazar el factor humano, sino de potenciarlo, de dar a los entrenadores una herramienta para que puedan centrarse en lo que realmente importa: enseñar, motivar y acompañar a sus atletas en el camino hacia la excelencia.
Gracias a este pequeño “cono sonoro”, las personas con discapacidad visual pueden entrenar con mayor independencia, seguridad y precisión. Y eso, para cualquier deportista, es la verdadera victoria.
Este artículo fue elaborado con asistencia de inteligencia artificial y revisado y verificado por el equipo editorial de ViralMente antes de su publicación.


